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Los religiosos del convento de Caños Santos y su participación en las fundaciones monacales de Ronda y Estepona

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Sergio Ramírez González
Licenciado en Historia del Arte
Fotografías de Vicente Pérez
Publicado en el número 18 de la revista La Serranía

Este presente artículo se inserta dentro de una extensa comunicación que, con el título de El antiguo monasterio de terciarios franciscanos de Caños Santos (Cádiz): Historia y Patrimonio, se expuso el 25 de julio de 2002 en el VIII Curso de Verano El franciscanismo en Andalucía, celebrado, como suele ser habitual, en el antiguo convento de San Francisco de Priego de Córdoba. En este trabajo, actualmente en prensa, se realiza un amplio recorrido por el desarrollo histórico del cenobio, pasando posteriormente a analizar formal e iconográficamente todo el patrimonio artístico conservado. El último apartado, precisamente el que exponemos a continuación, hace referencia a las fundaciones monacales en las que colaboraron frailes de Caños Santos.

Debemos tener en cuenta, que los religiosos franciscanos terceros de Caños Santos abogaron desde un principio por una estrecha afinidad espiritual y material con los habitantes e instituciones de las diversas poblaciones aledañas. No obstante, nueva documentación inédita ha revelado una participación activa de estos frailes en fundaciones monacales, del mismo modo, que unas intensas relaciones con los conventos seráficos más próximos. Hasta el momento, la única fundación monacal conocida llevada a cabo por religiosos de Caños Santos se produjo de forma concreta en el año 1712, aunque otros autores apuntan desacertadamente la fecha de 1710.(1)  Precisamente, el día 25 de enero de 1712 el obispo de Málaga Fray Francisco de San José dio licencia a los religiosos del citado monasterio para poder fundar en Estepona. El 9 de febrero de ese mismo año un grupo de franciscanos terceros residentes en el complejo de Caños Santos y encabezados por su prelado, partió rumbo a la población malagueña para erigir, sobre la antigua iglesia de la Vera-Cruz, el cenobio dedicado a la Inmaculada Concepción. Este establecimiento fue ratificado por el sacerdote de la villa, Feliciano de la Cuesta, ante el notario apostólico Antonio Martínez de Velas.(2)  Además, en el cabildo celebrado en este mismo día por la Justicia y Regimiento de la villa los poderes civiles, así como el vecindario se comprometieron formalmente a mantener y ayudar al grupo de religiosos regulares. Esta institución monacal se mantuvo latente hasta la exclaustración de 1835, momento desde el cual el edificio eclesiástico pasó a ejercer las funciones de parroquia, dedicándose, en este caso, a la Virgen de los Remedios. En cuanto al patronato rondeño ciertos autores han manifestado que se trataba, al igual que el de Estepona, de una nueva institución conventual. Sin embargo, lo que los religiosos de Caños Santos regentaban en la ciudad de Ronda era un hospicio que actuaba de lugar de retiro para los frailes de avanzada edad, cuyo estado de salud no les permitía vivir en el desierto.(3) 

Esta casa enfermería fue establecida, según constaba en una inscripción de la portada, en el año 1700, estando situada entre el adarve del Campillo y el ruedo Gamero, y junto a las casas de los Señores de Villasierra y Mondragón.(4)  Los religiosos de este hospicio se mantenían de las limosnas y sufragios de misas concedidas por los feligreses residentes en la zona de la antigua medina. Además, los Marqueses de Salvatierra ejercieron cierto protectorado sobre su capilla, atendiendo, por esta razón, sus necesidades más acuciantes.(5)  Durante la centuria decimonónica surgen nuevos datos referentes a esta reducida comunidad de Caños Santos. En este sentido, en 1816 los frailes acometieron una profunda obra de reestructuración del edificio que probablemente sería la última de gran envergadura realizada antes de su desaparición.(6)  El día 18 de noviembre de 1820 la casa enfermería de Caños Santos recibió la visita del segundo alcalde constitucional de Ronda, Ramón Gómez Cortinas. Una vez en ella se reunió con los hermanos Fray Manuel de San José, Fray Sebastián de la Purificación y Fray Francisco de Jesús María, a quienes explicó detenidamente el contenido de la ley sobre la extinción y reforma de los religiosos regulares. Entre otras cuestiones, les informó de que no debían reconocer más prelado que el elegido por la comunidad ni un jefe espiritual superior que el obispo de la diócesis. Por otra parte, les comunicó que aquellos religiosos que quisieran secularizarse tendrían que acudir a la secretaría provincial del gobierno, donde se le acreditarían las asignaciones y se le dispensaría la correspondiente protección civil.(7) 

En este mismo año, aunque a principios del mes de noviembre, el alcalde ordinario y primero constitucional Miguel Gómez López, recibió por el correo general una Real Orden, por medio de la cual se exponía era obligatorio ejecutar un inventario de las posesiones de todos los conventos de la ciudad. El hospicio de Caños Santos certificó en aquellos instantes que no poseía para su beneficio ninguna finca, memoria o censo. Únicamente se favorecían de quince viejos olivos donados a la casa-hospicio por Salvador Voz Mediano para que con su fruto económico se alumbrase diariamente a Jesús Sacramentado. La capilla-oratorio, de pequeñas dimensiones, era sencilla y modesta en cuanto a su patrimonio artístico, aunque cumplía perfectamente los requisitos espirituales que demandaban los religiosos enfermos que no podían participar en las suntuosas celebraciones de otros edificios regulares de la ciudad. Buena idea de este espacio arquitectónico la da el minucioso inventario realizado para el ayuntamiento rondeño:

«Declaro como dentro desta [sic] misma casa tenemos un oratorio para que los enfermos convalecientes y avituales puedan decir misa sin salir a molestarse ni a exponerse a los yntenperis de los tiempos. En el referido oratorio se hallan tres altares, el uno del Señor de la Columna, con tres potencias de latón dorado. En el referido altar tenemos un sagrario con un copón pequeño de plata, atriles de latón blanco con seis candeleros grandes plateados; dos manteles con faralar de encajes y punto de habuja; un cáliz de plata; tres vestuarios de mediados con sus albas y corporales con las demás menudencias para celebrar.

El segundo altar de Nuestra Señora de la Salud tiene dos pares de manteles; dos candeleros plateados, un ara y un atril; para poder celebrar esta Señora solo tiene dos vestidos blancos, una corona y media luna de plata, y en sus manos un setro y un rosario.

El otro altar de Dolores se halla con dos manteles, un ara, un atril de madera, dos candeleros de lo mismo. La señora solo tiene un vestido de felpa negra, un cuchillo de plata, y sobre su caveza medio sol de plata labrada. En la sacristía solo hay dos cajones de madera, uno viejo embutido en la pared, y el otro nuevo con dos gavetas; para custodiar con decencia dichos ornamentos en el cuerpo de iglesia tiene una lámpara de metal blanco; tres frontales de cristal con tres pendientes de fierro. Tiene esta casa para los enfermos, tres camas separadas, una arca grande de nogal, donde se custodia toda la ropa del uso de los enfermos. Ocho sillones viejo; dos mesas grandes de serraje; dos bancas largas y algunos cuadros viejos para decencia de la sala, y otras menudencias para el uso y exercicio de la casa. Y por ser así doy la presente para que conste a quienes y donde convenga en esta ciudad de Ronda, 12 de noviembre de 1820».

Fray Manuel de San José (8) 

De nuevo, el día 3 de noviembre de 1824, el ayuntamiento de Ronda notificó a los monasterios de religiosos regulares la necesidad de que expusieran por escrito las donaciones percibidas a través de los Reyes Católicos y que aún se seguían aprovechando. La respuesta de la enfermería de Caños Santos no se hizo esperar y, así, el 7 de octubre del mismo año, Fray Manuel Peroz de San José, capellán del hospicio, contestó al ayuntamiento mediante carta manuscrita declarando que no gozaban de ninguna de estas dotaciones.(9)  A partir de aquí, es posible que el hospicio fuera abandonado, debido a las corrientes exclaustradoras, a la par que la casa matriz de Valle Hermoso, es decir, en fechas cercanas al 19 de octubre de 1835. Esta idea se ratificó y confirmó más adelante con la aparición de un documento que exponía que a mediados de 1845 el edificio en cuestión albergaba una escuela de enseñanza gratuita.(10)  Trece años después, en 1858, estas casas se hallaban en estado ruinoso, adquiriéndolas un particular en subasta pública como bienes del Estado.(11) 

El monasterio de Caños Santos sostuvo en su época de esplendor estrechos vínculos con varios cenobios de la Serranía de Ronda, pertenecientes, sobre todo, a la Orden Seráfica del Padre San Francisco. Por proximidad territorial, nada más que lo separaban dos leguas, los lazos de unión más intensos se crearon con el convento de religiosos descalzos de San Francisco de Cañete la Real, el cual fue fundado por Juan de Prados en 1620 a expensas de las rentas de la villa.(12)  Sin embargo, surge de forma especial en las conexiones económicas y espirituales entre instituciones el monasterio de clarisas de Santa Isabel de Ronda. Este convento, constituido al igual que el de Caños Santos en el año 1542, pasaba por ser en los siglos XVII y XVIII uno de los que mayores rentas y posesiones obtenía en correspondencia a la totalidad de monasterios de la Ciudad del Tajo.(13)  En este sentido, y con respecto al olivar explotado por la casa enfermería, el convento de Caños Santos estaba obligado a pagar al de clarisas veinte reales de renta anual.(14)  A pesar de la distancia entre el cenobio de Valle Hermoso y el de clarisas de Ronda fueron constantes, tal vez debido a su correspondencia a la misma Orden, la oficialización de misas comunes de difuntos:

«Fray Juan de San Antonio [...] de el convento de Nuestra Señora de Caños Santos, orden tercero de Nuestra Seráfico Padre San Francisco, en el dicierto [sic] de Valle Hermoso: digo que recivió este dicho convento, sinquenta reales limosna de veinte y sinco misas comunes que mandaron decir como albaceas la Madre Sor María de Abilés y la Madre Soror Isabel de Fuentelsaz por el alma de la Madre que fue en el convento de Santa Isabel de los Ángeles de la ciudad de Ronda y dichas misas son en cumplimiento de su testamento y por verdad di esta en 28 de octubre de 1698 años.

Son 25 misas. Su limosna 50 reales.(15) »

 

Notas
 1 Véase GABARDÓN DE LA BANDA, J.F.: "El convento de los terceros franciscanos de Sevilla, en PELÁEZ DEL ROSAL, M. (dir.): El franciscanismo en Andalucía, III Curso de Verano, CajaSur, p. 98.
 2 CAMACHO MARTÍNEZ, R.: Málaga Barroca. Arquitectura religiosa de los siglos XVII y XVIII, Diputación-Universidad, Málaga, 1980, p. 451.
 3 Cfr. MORETI, J.J. (1867): Historia de la Muy Noble y Muy Leal ciudad de Ronda, edición facsímil por la Fundación Unicaja Ronda, Málaga, 1993, p. 769.
 4 GARCÍA GARRIDO, S.: El diseño heráldico como lenguaje visual. Heráldica nobiliaria de la ciudad de Ronda, Universidad, Málaga, 1998, p. 396. En la actualidad no se conserva prácticamente ningún resto de este antiguo inmueble.
 5 MORETI, J.J.: op. cit., p. 769.
 6 Cfr. MIRÓ DOMÍNGUEZ, A.: Ronda: Arquitectura y Urbanismo, Caja de Ahorros de Ronda-Universidad, Málaga, 1987, p. 222.
 7 (A)rchivo (M)unicipal de (R)onda (A.M.R.), Iglesia, E13, T5, L1, leg. 157, Expediente sobre acttas de los conventos de ambos sexos y nota de sus individuos, año 1820, fol. 16v.
 8 A.M.R., Iglesia, E13, T5, L1, leg. 24, Expediente sobre recoger nota de los efectos de los monasterios y casas regulares de las órdenes religiosas, año 1820, fols. 32r-33r.
 9 A.M.R., Iglesia, E13, T5, L1, leg. s/n, Oficios a los distintos conventos para que declaren las propiedades donadas por los Reyes Católicos, año 1824, fol. 7r.
 10 MIRÓ DOMÍNGUEZ, A.: op. cit., p. 222.
 11 Cfr. MORETI, J.J.: op. cit., p. 769.
 12 MADOZ, P. (1845-1850): Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Málaga, Ámbito Ediciones S.A., Salamanca, 1986, p. 55; A.D.P.M.A.T., Colección Notas Manuscritas. Cañete la Real, 35.9.3.
 13 Para obtener más información sobre este monasterio de la Regla clariana, véase RAMÍREZ GONZÁLEZ, S.: "El monasterio de clarisas de Santa Isabel de Ronda: Aproximación a su iconografía y patrimonio histórico", en PELÁEZ DEL ROSAL, M. (dir.): El franciscanismo en Andalucía, VI Curso de Verano, (en prensa).
 14 A.M.R., Iglesia, E13, T5, L1, leg. 24, Expediente sobre recoger nota de los efectos de los monasterios y casas regulares de las órdenes religiosas, año 1820, fol. 32r.
 15 (A)rchivo del (C)onvento de (S)anta (I)sabel de (R)onda (A.C.S.I.R.), LEG. 7, nº 178, Testamento de la religiosa Isabel Josepha de Fuentelsaz, año 1699, fol. 9r.

 


                  


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